Ministerio de Cultura a la deriva

 

Algo anda mal en esta cartera de Estado, cuyos recursos –como la Orquesta Sinfónica Nacional– son destinados a amenizar festejos de aniversario de una aerolínea

 

Allan Barrera

Tras el vergonzoso y escandaloso llamado a una «insurrección» lanzado este fin de semana por el presidente Bukele con el respaldo de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y un número considerable de fanáticos, pocos recordaran una publicación de hace seis días –en la red Instagram– en la que la ministra de Cultura, Suecy Callejas, aparecía junto a prominentes empresarios del gran capital salvadoreño conmemorando los cien años de la aerolínea Avianca. La ministra de Cultura celebraba el éxito de una empresa privada como si se tratara de un logro de Estado y de su gestión cultural.

Sin embargo, a quienes nos dedicamos a monitorear lo que ocurre en materia de gestión cultural en el país, no nos pasó desapercibido ese mensaje, de ahí que sea oportuno destacar y compartir algunos puntos.

La publicación de Callejas decía lo siguiente:

Celebramos 100 años de una aerolínea que ha construido historia: Avianca apostando al desarrollo económico de El Salvador. Reconocemos el valioso aporte del capital humano salvadoreño, durante este centenario de fundación. Y la cultura continúa conectando naciones y estrechando lazos de amistad en el mundo. Gracias a la Orquesta Sinfónica de El Salvador y Coro Nacional por deleitarnos con sus interpretaciones esta noche de celebración, en el Palacio Nacional.

Mi reacción, igual que la de muchos críticos del Gobierno, fue de indignación. ¿Cómo se entiende que esta administración no haya dedicado un solo homenaje a la firma de los Acuerdos de Paz de enero de 1992, y que en cambio celebrara –con los recursos del Ministerio de Cultura– el centenario de Avianca? Para ese acto se convocó a la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional, y se utilizaron las instalaciones del Palacio Nacional, ahorrándole a la empresa el pago de los artistas. Y eso, sin considerar la publicidad gratuita que el Gobierno dio a la aerolínea. ¿El rol de la Orquesta Sinfónica Nacional es amenizar las fiestas privadas de grandes corporaciones con las que Bukele desea congraciarse?

Lo que la ministra de Cultura confirma con esta publicación celebratoria de Avianca es, en primer lugar, la subordinación del Gobierno al gran capital. Bajo esa visión, la cartera a cargo de fomentar la cultura en El Salvador queda reducida a un ente que ameniza fiestas empresariales.

En segundo lugar –algo que ha sido evidente hasta hoy–, el Ministerio de Cultura, conducido por Callejas, parece tener como uno de sus principales propósitos hacer propaganda y dar publicidad a Bukele. Esa no es su misión. Para eso existe la Secretaría de Comunicaciones.

Hasta ahora, la ministra de Cultura ha evitado pronunciarse sobre asuntos graves en el ámbito cultural como la destrucción del sitio arqueológico Tacuscalco, patrimonio arqueológico amenazado por un proyecto urbanizador. En lugar de prestar atención a estas cosas, la funcionaria anda muy ocupada haciendo promoción para Surf City –el proyecto estrella de Bukele en la costa–; repartiendo agua embotellada durante la crisis de incompetencia de ANDA; celebrando el aniversario de Avianca y secundando la toma militar de la Asamblea Legislativa. Al igual que el resto de ministros del Presidente, Callejas va de ocurrencia en ocurrencia siguiendo las órdenes de la Secretaría de Comunicaciones de CAPRES.

Los gobiernos de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén no hicieron de la cultura una de sus prioridades, un eje transversal de la gestión del Estado como se habían comprometido. Esto se debió, en parte, a que en la cabeza de esas administraciones nunca terminó de cuajar la idea del papel esencial que juega la cultura dentro de un proyecto de transformación social. Decisiones desafortunadas condujeron a la selección de Magdalena Granadino y Ramón Rivas como secretarios de Cultura.

No obstante, siempre hubo una hoja de ruta. En cada plan quinquenal se dedicó un apartado a las apuestas culturales.

Al asumir su mandato, el gobierno de Sánchez Cerén se comprometió a crear el Ministerio de Cultura, aprobar una Ley de Cultura, crear el Fondo Nacional Concursable para la Cultura y las Artes, fundar el Instituto Superior de las Artes, lanzar el Programa Nacional de Acreditación Docente para Artistas, y crear un sistema de seguridad social para los artistas.

De esa lista de propósitos solo se cumplieron los dos primeros.

El Gobierno de Nayib Bukele, por su parte, va a cumplir un año y no ha presentado aún una estrategia para el fomento de las artes y la cultura. En el Plan Cuscatlán no existe ningún lineamiento orientado a esos fines. Tampoco se sabe si esta administración dará continuidad a los proyectos que se quedaron a medias en la gestión anterior. De modo que, cuando finalice su periodo, no sabremos concretamente qué reclamarle, puesto que nadie conoce cuáles son sus apuestas puntuales.

El principal objetivo del Ministerio de Cultura no debiera consistir en ofrecer a las empresas números artísticos gratis; ni hacer propaganda a un presidente narcisista con rasgos mesiánicos y autoritarios. En cambio, debiera preocuparse por satisfacer las necesidades culturales de la población; velar porque se cumplan sus derechos culturales y generar condiciones necesarias para que la sociedad salvadoreña despliegue su potencial creativo con miras a una transformación social.

Esta, lamentablemente, es una deuda postergada, pero, tal como andan las cosas en esta administración, se profundizará y estancará aún más.

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Allan Barrera es poeta y escritor.

 

 

 

 

3 Comments on "Ministerio de Cultura a la deriva"

  1. Teto Gutiérrez | 17/02/2020 at 7:42 pm | Reply

    Impresentable, Suecy Callejas: la forma en que quitó al Dr. Cáceres. Está bien si lo quieren cambiar, cuál es el problema. Pero en la forma en que lo hizo y, lo peor, para traer a un extranjero a dirigir. Esa nunca ha apreciado a la OSES.

  2. Carlos Leiva Ces | 15/02/2020 at 1:36 pm | Reply

    Hola, Allan, ¿podría poner su artículo en mi muro? Me lo enviaron por What’s up, y no he podido subirlo. Me faltó expresar que la idea de prestar los bienes nacionales debía haber conllevado la búsqueda de mecenazgos, tan necesarios para la cultura y, en lo que se supone es experta. No se si lo sepa: se rumora en los mismos pasillos de N I que Suecy es tan incapaz que por ello eligió como nueva jefa de Sitios a la arquitecta Isaura Arauz. ¿Cómo cree ud. que la situación de la cultura mejorará?

  3. Rob Fuentes | 14/02/2020 at 10:39 pm | Reply

    Eso pasa cuando se pone en un cargo importante a alguien de nivel intelectual inferior, que no tiene los méritos necesarios para gestionar dicha administración. Desde el momento que despidieron o, mejor dicho, obligaron “a jubilarse” a la eminencia de German Cáceres (ya que se sabe que realmente querían que anduviera de arriba para abajo, llevando a la sinfónica a cualquier evento populista), automáticamente [la orquesta] se desacreditó. Mostraron que solamente querían aprovecharse de esta para fines propagandísticos y de imagen. En el país hay gente de peso, merecedora de estar en su puesto, pero, debido a favoritismos políticos, Suecy Callejas ganó ese ministerio, ya que es una aliada clave del Gobierno actual. Lástimosamente, es una de las administraciones más oscuras y falsas de nuestro país.

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