Fabio Rivas: la poesía y el rock

Favio Rivas con Los Bastardos en escena. Foto: cortesía F. Rivas.–

Fabio Rivas Rivera (1990), poeta y primera voz de la banda experimental Los Bastardos, habla de su travesía poético-musical.

Una entrevista de BARRACUDA LITERARIA

 

LA POESÍA

¿Qué fue lo primero, la poesía o el rock?

«La poesía, definitivamente», afirma Fabio Rivas, 29 años, poeta y primera voz del grupo de rock Los Bastardos.

Su madre y su padre escriben poesía y en casa siempre hubo «muchos libros», los suficientes para alimentar una vocación. Entre sus autores favoritos menciona a Fernando Pessoa, Leonora Carrington, Silvia Plath, Alfonso Quijada Urías, Oliverio Girón.

Siendo muy joven, se matriculó en la carrera de Sicología en la UCA, pero no la completó.

«No era lo mío».

En 2012, Fabio se fue a Buenos Aires, donde se matriculó en la Universidad Nacional de Artes (UNA). Esos estudios consumieron cuatro años de su corta vida, si bien no culminó la carrera después de un incidente que casi le cuesta la vida.

Saliendo de la casa de una amiga, fue víctima de un asalto. No recuerda quienes lo atacaron, ni en qué circunstancias, ni el porqué. La única certeza es que lo somataron y terminó con fisuras en el cráneo.

«Cuando me desperté iba en una ambulancia, vomitando”.

Portada de ‘El mundo se derrumba y nosotros nos masturbamos’.–

En la ambulancia la enfermera pedía que le refiriera un teléfono al cual llamar, y ahí estaba uno, en su puño, que prensaba un papel con un número, el de una chica. Enseguida, se desmayó. Dos minutos en coma y una semana en el hospital.

«Tenía los ojos como pelotas, morados, morados, y la cabeza desfigurada, irreconocible, como que me hubieran pegado con un bate de goma».

Presentaba dos fisuras en el cráneo y una en la mandíbula. Dormía sentado. Nuevamente se había estancado y ahora ya no podía pagar los gastos del hospital.

Se abre un nuevo capítulo en su vida, esta vez en Palo Alto, California, donde vive seis meses. Se aloja en casa de una tía y por el día trabaja en una carnicería –a pesar de ser vegetariano–. Por las noches, y en su tiempo libre, se lanza a grabar escenas en las calles. «Soy un amante del cine y este está presente en todo lo que hago».

«Me iba a perder, tomaba el tren y seguía hasta donde me llevara, y me bajaba y filmaba luces de todo tipo, moviendo la cámara».

«Hablemos de tu producción».

«Publiqué hace siete años El mundo se derrumba y nosotros nos masturbamos [Argentina]. Solo el título es rescatable. Ya no he vuelto a publicar. Era mi vanidad la que quería que yo lo hiciera; no por expresarme, sino por ser reconocido».

Vino un segundo poemario, La generación de las bestias.

«Ahí lo tengo, sin publicar. No me termina de gustar».

El tercer poemario ­­–Parásito clown– le gusta un poco mas.

«Empece a construir otra filosofía, que es en la que estoy, que es la de los payasos». Esta temática estará presente en una nueva producción, el «Daguiridú», que está a punto de ver la luz. Se trata de un escrito cuya definición aún se le escapa, y que contendrá dibujos del pintor René Rivera, quien es su tío.

Le han reprochado por no haber vivido las experiencias de la guerra. La literatura comprometida no le dice nada.

«He ido a un par de marchas, pero no es lo mío. El compromiso del escritor es la escritura».

 

EL ROCK

Desde niño le fascinaba el rock. En Argentina había mucho rock. Charlie García, Fito Paez y varios etcéteras.

“Empecé a descubrir un montón de bandas que me cambiaron: Sun Ra, Yes, Annette Peacock, King Crimson, el llamado «rock progresivo», que se abrió paso en la pasada década de los sesentas, y que no ha tenido igual en años posteriores.

En Argentina intentó hacer poesía con acompañamiento de cello o guitarra, más nunca le funcionó.

Aquí entra una historia de timidez.

Lo era desde niño y necesitaba romper con esa limitación.

«Primero leía sentado, con micrófono; después leía de pie con el micrófono; después dejé el micrófono y ya no usaba páginas. Fui a leer al subterráneo [el subte, el metro de Buenos Aires], a los buses, y eso me fue quitando la pena».

De vuelta en San Salvador, Fabio conoció a «Charlie», el tecladista Carlos Estrada, en la antigua casa Dueñas, que tuvo una breve existencia como centro cultural entre 2015 e inicios de 2019. Este  lo invitó a hacer un ensamble de poesía con música. De ese encuentro nació Los Bastardos, banda experimental compuesta por ocho integrantes. Favio es la primera voz, y responsable de la mayoría de las letras de las canciones. La banda celebra su cuarto aniversario en estos días.


 

LOS PERROS AMAMOS…

Los perros amamos con dinamita en el pecho

Cuidáte de nuestro amor

De nuestro alcohol en la sangre

Acariciá nuestro dolor

Y verás el cielo y el infierno en una licuadora

Los perros amamos como perros

Juguetones

Libres

Sabedores de las excentricidades del aire

Nos arrullamos en las alcantarillas de las nubes

Y abrimos los ojos ante una luna obscena

No somos los mejores

Ni los más graciosos

Ni los más guapos

Pero nuestro corazón de perro no tiene límites

Acariciálo

Agasajálo

Y verteremos sobre el tuyo una sopa de luciérnagas y espuma

La calidez de los rostros que abrazan

La hermosa riqueza de las derrotas

Y los calvarios superados

Los perros no tenemos dueño

Aunque en ocasiones decidamos quedarnos por toda la vida

Respetá nuestro tiempo

Y cuidaremos el tuyo

Y tu pulsión de muerte

Desconocemos todo

Por eso somos brillantes

Como nuestra lujuria de improvisación

Como nuestra sorpresa

Nuestra calidad de instinto

De certeza que duda

De quietud que mueve

De vivacidad fugaz e interminable

Siempre renovándose ante tu razón de ser

Y tu tormento

Ante tu silueta que se desplaza y se transforma

Ante tu profundidad que se expande

Ser un perro

Amar como un perro

Arrancarse las lentitudes y distancias humanas

Olfatear

Lamer

Contemplar tu silencio

Tu palabra

Saborear tu palabra

Restregarse en tu palabra…

Y así

Como un kamikaze

Como un color

Como una sustancia que se encuentra otra sustancia

Se impregna de su aroma

Y se saborea las suculentas paradojas de la vida

Obedecerse

Oxigenarse de tejidos

Enviciarse de adicciones

Conocerse por el contacto

Sin vergüenza ni remordimientos

Amar como un perro

Ser un perro

Que los árboles y los campos abiertos nos invoquen

Que las playas calientes nos extrañen

Que las calles apestosas nos cuiden

Que la impostura de emociones se aleje

Que las perturbaciones monetarias se disipen

Ya resolveremos mañana

En alguna certeza remota

Que nos devenga en confeti

En tango con calzones púrpuras

Cariño sin contratos

Un hedorcito atractivo que quede en la boca

Embarre la lengua

Y aniquile la aridez

 

Ser un perro

Amar como un perro

Normado solo por la ausencia

De las inhibiciones


MANIFIESTO       

(Por el derecho a dudar)

Nadie te construirá un puente de goma para tus pies descalzos

Ni extenderá alfombras rojas para que te introduzcas a la duda

Y si acaso perseveras en el arte de la incongruencia

Los demás picotearán en tu cabeza como aves de rapiña

Con sugerencias morales y desprestigios lógicos

Te acusarán de extremismo

De traición

De contradicción

De suicidio premeditado

De sodomía y profanación de la verdad

Como si fuera algo inamovible y sublime

Que no experimentan las criaturas vulgares

Ni sufre de la constante decadencia de las cosas vivas

Te demandarán altos porcentajes de tu tiempo

Te exprimirán altos concentrados de paz

Te excluirán, perseguirán y repudiarán como a un embustero

Atacarán con su vanidad contra la tuya

Y en silencio reproducirán las prácticas de las que suelan acusarte

Deberás cuidarte cuando sobre todo hablen de la justicia

Y profesen la ley única de sus construcciones grupales

Deberás renegar cuando pretendan sumergirte en su mundillo blindado

Repleto de placebos y máscaras

Cuestionar su creencia de rebeliones en lata

Su criterio cercado

Y sus purulentas formas de amarte

Te invitarán a llegar al punto

A poner los pies en la tierra

Y asumir la consecuencia de tus actos

Como una repetición constante de fórmulas

Que derivan en cartas marcadas por los mismos referentes

Caminos

Direcciones

Acciones

Interacciones dadas

Resultados cuantificables

Atesoramiento de la ideología nostálgica

Que se conserva como la visión que sea

De un mundo posible

Te harán escoger entre sus necesidades y las tuyas

Entre sus ideales y tus sueños

Entre sus certezas edificadas en los mausoleos de la duda

O al menos la negación de los acontecimientos indistintos

A las barreras de las experiencias personales

Tendrás que hincarte a sus pies o apartarte

Ser un nómada de las ideas

Un revolver de las emociones

Y encontrarte en otros puertos contaminados

Nutrirte de la variedad de peses agonizantes

Y nubes propensas a la lluvia

O propensas a desaparecer por largas jornadas

En las que hasta la luna las añore

Encontrarás laberintos inexplorados e irreproducibles

Te sumergirás en cavernas oscuras

Múltiples caras de euforia y angustia

Caras que aún se sorprenden

Deberás desconfiar de quienes no se sorprenden

Pero también de quienes te celebren demasiado

Las conciencias no se reafirman

Las conciencias no se conocen entre sí

A penas y se atisban y se suponen

A penas circundan por espacios similares

Y se maravillan por las coincidencias atómicas

Los ciclos

Y el eterno transitar

También será necesario escuchar a los muertos

Y tener largas conversaciones inefables

Abrazar la obstinación del abandono al dogma

Y a las excusas de la certeza

Que elude a la tragedia en lo ubicable

En etiquetas del supermercado de la identidad

Y en las adecuaciones a las demandas industriales

Con sus marionetas políticas y sus condiciones forzosas

Deberás escabullirte para llevar tu mensaje

Resistir en las barcas del naufragio

Y en las noches silentes

Que te fulminan por la bastedad de lo desconocido

Lo insano

Cerebros que se fermentan

Versiones que se oponen entre sí

Caudillos que se apartan y huelen otros horizontes

Varios y coloridos horizontes

Largos y ondulados caminos errantes

Silencio y oscuridad

Siempre estarán a disposición de los marginados

Inocencia

Que no te abandone

Que no te atrapen en la adultez prepotente

Que no pregunta ni atesora la diferencia

Que no cuida ni se preocupa más que por el útil

Y para abrazarse hay que intercambiar billetes o firmar documentos

Acuerdos silenciosos que te vinculan al miedo de la otredad

Con las contingencias que nuestros espectros invocaron

Con la sapiencia del asesinato a los bufones

Del desprestigio al inconsciente

Y la banalización del absurdo por no saber mirar

Ni mucho menos querer sentir

La comedia latente en la que habitamos

La comedia vibrante

La comedia trágica

La comedia de los que no quieren comedia

Ni quieren el peso de los vínculos cambiantes

Ni de la onírica bastedad

Tendrás que acudir a los sueños

para obtener respuestas parciales de condiciones literarias

Retorica que te salve de las deidades binarias

Y así

A veces como asfixiándote en una bolsa

Y otras como elevándote entre las nubes

Gozando

Pero no dejando de pensar en que podrían fusilarte

Y apagarte como a un bombillo

O fraccionarte como a una gema

Deberás cuidarte del tenebroso camino

De brillantes menesteres

Que te llamarán y ofrecerán inyecciones

Contrataciones

Y suculentos bocadillos del mal

Porque si tenes convicciones flexibles

Y acercamientos flexibles

Deberás perderte y encontrarte tantas veces

Que quizá ni tus mismos yoes te reconozcan

Tal vez debas descubrir sin tregua en cada instante

Para alcanzar detalles que al día siguiente

Seguramente estarán desfasados

Y mirarás en alto y habrá una montaña

Que también mirarás desde la cima

Y desde el interior

Y desde las faldas

O desde algún cerro alejado

Fronterizo a lo inexorable

Porque no será la cercanía la que te hunda

Ni el secreto de la muerte

Sino las veces que te habrás apartado

De los senderos metálicos y las jaulas de hule

Como un contacto indecible

De pulsación leve

Gracias por compartir
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